Recuerdo que tenía ocho años o así. Ibamos destino Gandía, como todos los años...¡ cómo se nota el aire húmedo y pegajoso cuando te acercas a la playa!.. y mirar por la ventana y ver los campos de arrozales, los naranjos, las montañas.. qué bonito todo. Mi piso se ve desde muy lejos, porque es el más alto, creo. Mis abuelos también venían a pasar unos días.
Recuerdo que mi padre, para abrir el garaje, apretaba un botón del mando a escondidas y decía: ¡Ábrete, sésamo! y por arte de magia.. la puerta se abría.. hasta que llegué a pillarle el truco.
Supongo que habré salido igual de pícara que mi abuelo (es muy tuno, como dicen aquí), porque al llegar al garaje, quise hacer lo mismo a mis abuelos. Cuando estábamos en frente del piso, dije con un aire bastate importante: ¡¡Ábrete, Seeeeeeeeeesamooooooo!!!.. apretando el botón y escondiendo el mando en mi mano.
Evidentemente, la puerta se abrió. Mis abuelos se quedaron algo sorprendidos, pero supuse que ya conocían mi humor ingenioso.
Y por fin llegamos al piso, y dejamos las cosas.. y me fui a la terraza a ver el ambiente valenciano, a mirar a la gente que se bañaba en la playa, a las heladerías, a las tiendas de soubenirs.. etc.
Después me quedé viendo la televisión, y todos se fueron a dar una vuelta. Mis abuelos se fueron por su lado.
Entre programa y programa, ya se iba haciendo tarde. Empecé a preocuparme por mis abuelos. Creo que no se llevaron las llaves. Por lo que opté por bajar a ver si los veía. Casuamente, me los encontré en el ascensor.
- ¿Os habeis llevado llaves? - pregunté a mi abuela
- Mira niña no.. nos hemos ido al garaje, y hemos estado diciendo lo de ábrete sésamo - me contestó mi abuela. - y la puerta no se abría. Tu abuelo y yo gritábamos en el garaje: ÁBRETE SEESAMOO!!..y la puerta no nos hacía caso. Sin embargo abuelo decía que no, que era alrevés: ¡¡SEESAMO, ABRETEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!...
A lo que yo me quedé perpleja, después del lio que había montado.
- Abuela, que es de mentira, que se abre con llaves, pensaba que no os lo habiais creido - contesté sin saber si reir o no.
Mi abuela, como siempre le hace gracia todo esto y tiene un humor inigualable, empezó a partirse de risa. Creo que siempre lo van a recordar.
Me los imagino a los dos, con su tono toledano: ¡¡¡AABRETEEEE SEEEEEESAMOOOOOO!! ¡¡¡ABRETEEEEEE SEEESAMO!!.. no.. es.. ¡¡SEEESAMO ABRETEEEEEE!!! ¡¡ESTA PUERTA NO NOS HACE NI P. CASO!!.. y todos los vecinos mirando el espectáculo..
Que bueno me parece esto. Me parto a reír con esta anécdota.

Mi padre me hizo algo parecido con los limpiaparabrisas del coche. Selecciono la posición esa de que se movieran cada diez segundos y me dijo mira Guille, hago magia. Chasqueaba los dedos y sin tocar nada se movían. Y yo me creía que era magia de verdad. Más o menos con la misma inocencia con la que me creí -en un viaje- que el pirulí de TVE en Madrid era un ovni.
Luego ya fueron puliendo el humor y me alguna vez que me hice un rasguño me decían que tenían que curarlo con agua hirviendo, o cogían unas tijeras y me decían que tenían que ahondar hasta el hueso para curarme. Cosas así.
Yo lo recuerdo todo y me guardo mi venganza para cuando estén viejos y seniles, se las voy a devolver una a una, y la mentira de los reyes magos también. Vas a ver.